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Publico por aquí mi más reciente contribución a la revista digital 8o grados. Dejo una parte del texto colocada por aquí.

“Urge crear espacios alternativos que reten la influencia de medios de comunicación que mass-media-posterobstruyen y manipulan la libre información, que propician la falta de discusión sobre asuntos neurálgicos para la ciudadanía pero que podrían ser perjudiciales para los intereses de los regentes o representados por esos medios, que despolitizan con sus líneas editoriales asuntos altamente políticos que debieran ser objeto de escrutinio crítico continuo por parte de nuestra opinión pública. Urgen esos espacios –que no provendrán de los medios más influyentes en estos momentos- así como los y las agentes que individual o colectivamente impulsen una discusión que politice estos temas en nuestra esfera pública, que se exhiba la polémica informada, que se resalte la discrepancia, el desacuerdo. Especialmente agentes políticos con acciones verdaderamente contrahegemónicas que suplan una política actual que carece del más mínimo grado de oposición política. Urgen alternativas políticas estratégicas y valientes que se cimienten en dinámicas distintas de politizar estos asuntos pese al ataque frontal que recibirán por parte de los intereses particulares de medios de comunicación privados. Urge, además, la existencia verdadera de un sistema de comunicación público que propenda a la discusión política y no al mero entretenimiento como única apuesta lucrativa en el mercado de las comunicaciones.

Es normal que los y las que han sido críticos con estos procesos, como procede en una democracia más saludable, sientan que lo escrito, que lo pensado, que lo comunicado, fue una futilidad inmensa ante lo que ha sucedido en procesos como este. Es entendible perfectamente, como también es comprensible la reacción de frustración máxima que deben sentir grupos de ciudadanos y ciudadanas que enviaron oportuna y atinadamente una serie de preguntas para que se hicieran durante el proceso de vistas públicas sobre este nombramiento. Es evidente que la misérrima idea de democracia que comparte la mayoría de los agentes políticos en la Asamblea Legislativa dio la espalda a la participación ciudadana en un proceso tan importante como este. Es evidente, por tanto, que su legitimación no solo es cuestionable, sino prácticamente imposible con un proceder como ese. Ante ello, solo una opinión pública activa y dinámica podría intentar mitigar los daños de una democracia de élites cada vez más caracterizada por la desafección, por el desprecio a la ciudadanía en la discusión de asuntos políticos.”

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